24.1. La Organización del Tratado del Atlántico Norte

1.1. Antecedentes

El 4 de abril de 1949 se firma en Washington el Tratado creador de la OTAN, que entró en vigor el 24 de agosto de 1949.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte constituye un pacto multilateral básico en el marco de la estrategia global de los Estados Unidos de América, en cuanto cubre un área muy importante desde el punto de vista de dicha estrategia y vincula orgánicamente a los Estados Unidos de América en el terreno defensivo con sus aliados europeos. Terminada la Segunda Guerra Mundial, una serie de circunstancias actuaron como causas próximas de la decisión norteamericana de lanzarse a una cooperación militar permanente y multilateral con los países de Europa Occidental.

1.2. Fines

Propósitos generales. Son los contenidos principalmente en el Preámbulo del Tratado. Entre ellos podemos citar los siguientes: salvaguardar la libertad, la herencia común y la civilización de sus pueblos, fundadas en los principios de la democracia, libertades individuales e imperio de la ley; favorecer el bienestar y la estabilidad en la región del Atlántico Norte; unir sus esfuerzos para su defensa colectiva y la conservación de la paz y seguridad.

Además de esos propósitos generales, en el articulado del Tratado se recogen los siguientes fines específicos:

  1. Compromiso de arreglar por medios pacíficos las diferencias internacionales en que los miembros de la Alianza pudieran verse envueltos, así como de abstenerse en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o el uso de la fuerza de modo incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas.
  2. Contribución de los miembros al desarrollo de las relaciones internacionales pacíficas y amistosas, favoreciendo las condiciones propias para asegurar la estabilidad y el bienestar, con vistas a lo cual tratarán de eliminar cualquier conflicto en sus políticas económicas internacionales y estimularán la colaboración económica entre sí.
  3. Cooperación defensiva y la asistencia mutua en cuanto objetivos centrales de la Alianza, como resulta lógico en un Pacto de carácter esencialmente militar.

Revisten mayor interés aquellas finalidades dirigidas a prestarse asistencia mutua en caso de amenazas, agresión o ataque armado, siendo, no obstante, distinta la efectividad de los mecanismos en uno y otro supuesto.

En la actualidad se considera que, pese a haber desaparecido la amenaza de una guerra a gran escala en Europa, han aparecido nuevos riesgos de diversa índole (tensiones generadas por graves dificultades políticas, económicas y sociales; disputas de carácter territorial, religioso o étnico), que pueden conducir a conflictos en regiones periféricas de la Alianza y afectar seriamente a la seguridad euroatlántica. Por otro lado, se considera que la seguridad de la Alianza debe tener en cuenta asimismo el contexto mundial, en la medida en que los intereses de seguridad de la Alianza pueden verse afectados por otros peligros de ámbito más amplio, tales como el terrorismo, el crimen organizado, los problemas en el abastecimiento de recursos vitales, el movimiento incontrolado de grupos muy numerosos de población (sobre todo como consecuencia de los conflictos armados), entre otros. Los ataques terroristas perpetrados contra los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 supusieron por primera vez en la historia de la Alianza la invocación del art. 5 del Tratado.

Los acontecimientos citados se inscriben en un escenario internacional de vertiginosas mutaciones, que pueden incidir en la naturaleza y funciones de la Alianza. En diversos pronunciamientos de la Alianza se reflejaría el deseo de ésta de adaptar sus estructuras y su actuación a las nuevas circunstancias sobrevenidas en la escena internacional.

1.3. Miembros

Los miembros originarios son aquellos que firmaron el Tratado en Washington el 4 de abril de 1949 y fueron los siguientes: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega y Portugal.

Por el art. 10 del Tratado se prevé que, por acuerdo unánime de los miembros, se puede invitar a adherirse al Tratado a otros Estados europeos susceptibles de favorecer el desarrollo de los principios del Tratado y de contribuir a la seguridad de la región del Atlántico Norte. Los países así invitados, para llegar a ser partes, deberán depositar su instrumento de adhesión ante el Gobierno de los Estados Unidos de América, depositario del Tratado. Por este procedimiento se convirtieron tempranamente en miembros Grecia y Turquía en 1952 y la República Federal de Alemania en 1955.

Entre los miembros originarios y los adheridos no existe, a efectos de derechos y obligaciones, ninguna distinción.

En lo que se refiere a España, pasaría a convertirse en el 16º miembro de la Alianza Atlántica al entrar en vigor para ella el Tratado del Atlántico Norte el 30 de mayo de 1982, fecha del depósito del correspondiente instrumento de adhesión de conformidad con lo dispuesto en el art. 10 de dicho Tratado.

La duración del Tratado es indefinida, pero se prevé la revisión del mismo.

1.4. Estructura orgánica

La Organización comporta un doble conjunto de organismos, civiles y militares.

En cuanto a los organismos civiles o, más precisamente, políticos, destaca ante todo el Consejo del Atlántico Norte, que es el órgano supremo de la Organización. Corresponde a este órgano dar las directrices políticas generales de la Organización y, en suma, servir de foro o sede de consulta entre los Gobiernos de los países de la Alianza sobre cualesquiera asuntos de interés básico para ésta. Adopta a tal fin decisiones por unanimidad o consenso. Su presidencia, que inicialmente se turnaba entre los Ministros en él participantes, pero a partir de 1957 pasaría a corresponder al Secretario General, colocado al frente de un importante aparato administrativo civil, la Secretaría.

El Secretario General preside el Comité de Planes de Defensa.

La estructura civil de la OTAN se consolida con la creación de diversos Comités: político, de asesores económicos, de información y relaciones culturales, científico, de defensa civil, etc.

La Asociación para la Paz nace en 1994 para establecer programas de cooperación individualizada entre la OTAN y cada uno de sus socios. El Documento Marco de la Asociación para la Paz plantea como objetivos fomentar la transparencia en los presupuestos de defensa, el control democrático de los ministerios de defensa, la planificación conjunta, la realización de maniobras militares conjuntas y la posibilidad de operar con fuerzas de la OTAN en misiones de mantenimiento de la paz, salvamento y operaciones humanitarias, así como en otros ámbitos que pudieran aprobarse.

El Consejo de Asociación Euroatlántico nace en 1997 como un mecanismo de coordinación de las actividades de cooperación política y militar de la OTAN. Es un foro multilateral de consultas y cooperación entre los aliados de la OTAN y sus socios. Está integrado por cincuenta Estados (los Estados miembros de la Alianza y los que participan en la Asociación para la Paz).

La Asamblea del Atlántico Norte tiene un carácter no oficial y fue creada extraestatutariamente. Sin embargo, ha desarrollado desde 1955 una importante labor en el campo de la cooperación política, socioeconómica, etc. en el seno de la OTAN.

En cuanto a la estructura militar, viene presidida por el Comité Militar, compuesto por los Jefes de Estado Mayor o los representantes permanentes de cada Estado miembro, salvo Islandia, que al carecer de fuerzas armadas está representada por un civil. Está concebido como la suprema autoridad militar de la OTAN.

Otros órganos. Bajo el Comité Militar se hallan todos los organismos militares de la Organización.

En 2003 fue aprobada una nueva reforma de la estructura de Mando militar de la Alianza. Con ello se pretende conseguir una estructura más ligera, más flexible, más eficaz y mejor adaptada a la conducción de las futuras operaciones militares.

Nivel estratégico. Existirá un único Mando investido de responsabilidades operativas.

Por debajo del nivel estratégico, la estructura será objeto de una fuerte racionalización, con una nueva reducción del número de cuarteles generales.

Además, existen diversos organismos militares destinados a promover la unidad de las fuerzas armadas y aumentar su eficacia.

Los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 han incidido también sobre la estrategia militar de la Alianza, al poner el acento en los desafíos a la seguridad provenientes del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva. De ahí que, en la Declaración de la Cumbre de Praga de 2002, los Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza expresaran la necesidad de que la OTAN pudiera contar con fuerzas militares eficaces. Dichas fuerzas deberían llevar a cabo operaciones continuadas, en longitud de distancia y en duración, incluyendo la posibilidad de un escenario en el que podrían enfrentarse a amenazas nucleares, químicas y biológicas.

La OTAN y la UE suscribieron en 2003 un conjunto de documentos de cooperación (paquete “Berlín-Plus”), con el objeto de evitar duplicidades innecesarias de recursos.