Caracteres y principios políticos de la Constitución de 1837

3.1.Proceso constituyente

Con el motín de la Granja, la Regente fue obligada a restablecer la Constitución de 1812. Se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes, y el triunfo electoral fue para los progresistas. Las nuevas Cortes designaron una comisión, cuyos presidente y secretario eran, respectivamente, Argüelles y Olózaga, y esta comisión elaboró unas Bases para la reforma constitucional:

  1. El aligeramiento del texto de 1812.
  2. El Bicameralismo.
  3. El refuerzo de los poderes de la Corona.
  4. Un sistema electoral directo para el Congreso de los Diputados.
  5. La Constitución fue aprobada por las Cortes en 1837 y aceptada y jurada por la Reina Gobernadora.

Se trata de un texto:

  • Breve.
  • Completo (contiene regulación de los derechos y libertades y de los poderes públicos).
  • Flexible (no establece procedimiento para la reforma).
  • Elástico.
  • Transaccional.

3.2.Principios fundamentales del texto

  1. La soberanía compartida entre el Rey y las Cortes. Las Cortes no eran representativas de la soberanía nacional, sino sólo de una mínima parte de la población, no tienen potestad legislativa, sino que la comparten con el Rey.
  2. La división de poderes.
  3. La libertad individual.
  4. La tolerancia religiosa.
  5. Hay que mantener el culto y los ministros de la religión católica que profesan los españoles.

3.3.Significado y vigencia

En la parte dogmática se recogen principios progresistas. En la parte orgánica se recogen principios moderados.

Destacamos tres características que revelan la anormalidad del régimen constitucional de 1837:

  1. Vertiginosa sucesión de Gobiernos.
  2. El término precipitado y anormal de las dos Regencias.
  3. La anticipación inconstitucional de la mayoría de edad de la Reina.

Hay muchas desavenencias ente progresistas y moderados, entre otras, el conflicto debido al proyecto de Ley Municipal, una auténtica batalla por los Ayuntamientos donde se jugaban las elecciones generales. Si eran los moderados quienes lo conseguían, lograrían un monopolio total del poder. Los Ayuntamientos progresistas y la Milicia Nacional se rebelaron y consiguieron el apoyo de Espartero. La Regente renunció y se exilió, quedando Espartero como Regente interino.

Se crea entonces una coalición antiesparterista de moderados y progresistas que derriban al Regente interino.

El nuevo Gobierno convoca elecciones, que dio como resultado equilibrado de moderados y progresistas. Más tarde se produciría la caída de los progresistas y el comienzo de un largo predominio moderado bajo la dirección de Narváez: la década moderada.