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El origen de las organizaciones internacionales se puede situar en un momento histórico bastante preciso, constituido por ese largo periodo de paz y de progreso científico y técnico que conoció la humanidad desde que finalizan las guerras napoleónicas hasta que se inicia la Primera Guerra Mundial.

Durante este periodo de tiempo, la sociedad Internacional asiste al desarrollo de dos fenómenos que al confluir van a posibilitar el nacimiento de las organizaciones internacionales modernas:

  1. Las Conferencias internacionales.
  2. El establecimiento de estructuras institucionales permanentes.

Estos dos procesos, que posibilita la transición de la técnica de la conferencia internacional a la de la Organización internacional, va a verse consolidada con la creación, auspiciada por las potentes aliadas vencedoras de la Primera Guerra Mundial, de la Sociedad de Naciones en 1919.

Esta Organización constituye el primer ejemplo de una Organización Internacional de vocación universal (en 1938 llegó a contar con 54 Estados miembros) y competencia general, destinada a desarrollar la cooperación entre las naciones y a garantizar la paz y seguridad internacionales.

La Sociedad de Naciones va a impulsar la creación de nuevas Organizaciones Internacionales, técnicas y económicas, como la Organización Económica y Financiera, la Oficina de Cooperación Intelectual, etc, al tiempo que se crea el Tribunal Permanente de Justicia Internacional que empieza a funcionar a partir de 1922 en La Haya.

El fracaso de la Sociedad de Naciones, al no poder impedir la Segunda Guerra Mundial, provocó el convencimiento en la necesidad de crear una nueva Organización mundial mejor estructurada y más eficaz. Se empieza a diseñar por las potencias aliadas un nuevo tipo de Organización Internacional, que se concretaría al finalizar la guerra en la Carta de las Naciones Unidas, firmada en San Francisco en 1945, por la que se establece la ONU.

La tendencia en general refleja que las organizaciones internacionales se incrementan y se consolidan. La aparición cada año de nuevas experiencias organizativas internacionales, como las de Mercado Común del Sur, la Asociación de Libre Comercio de América del Norte, la Comunidad Económica Africana, la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro, o la D-8, el Tratado de Amsterdam en 1997 y el Tratado de Niza en 2001, el Tratado de Lisboa de 2007.

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