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Los gobiernos modernos de los países avanzados económicamente gastan enormes cantidades de dinero y tienen una gran recaudación tributaria.

Los programas de protección social son programas del gobierno que tratan de proteger a las familias frente a las dificultades económicas.

1.1.Impuestos, compras de bienes y servicios, transferencias del gobierno y endeudamiento

¿Que tipos de impuestos se pagan y donde va aparar el dinero? Los impuestos son pagos obligatorios que se hacen al gobierno. Los impuestos que generan más recaudación son los impuestos que gravan las rentas, tanto de las personas físicas como los beneficios empresariales, así como las cotizaciones a la Seguridad Social.

El otro tipo de gasto público son las transferencias gubernamentales, que son pagos que el gobierno hace a las familias sin que haya ninguna contrapartida de bienes y servicios. En EEUU, la mayor parte del gasto público corresponde a tres grandes programas:

  1. La Seguridad Social, que proporciona una renta garantizada a los ancianos, a los discapacitados y a las viudas e hijos dependientes de los beneficiarios fallecidos o retirados.
  2. Medicare, que cubre buena parte del coste sanitario de las personas mayores de 65 años.
  3. Medicaid, que cubre buena parte del coste sanitario de las personas con rentas bajas.

El término protección social se utiliza para describir los programas públicos que tienen como objetivo proteger a las familias frente a los infortunios económicos. Estos programas incluye, la seguridad social, Medicare, Medicaid, seguro de desempleo y cupones de alimentación. En los EEUU estos servicios se pagan principalmente mediante impuestos específicos sobre los salarios.

¿Cómo afectan a la economía la política impositiva y el gasto público? La respuesta es que ambos tienen una fuerte repercusión en el gasto total de la economía.

1.2.El presupuesto público y el gasto total

Recordemos la ecuación básica de la contabilidad nacional:

 

El PIB es el valor de todos los bienes y servicios producidos en la economía. El término de la derecha es el gasto agregado, el gasto total de bienes y servicios producidos en la economía. El gasto agregado es la suma del consumo privado (C) más la inversión (I), más el consumo público (G), más el valor de las exportaciones (X) menos el valor de las importaciones (IM).Incluye todas las fuentes de demanda agregada.

El gobierno controla de forma directa una de las variables del término de la derecha de la ecuación.

Para ver por qué el presupuesto afecta al consumo privado, recordemos que la renta disponible, que es la renta total de la que disponen las familias para dedicar al gasto, es igual a los ingresos totales que reciben en forma de salarios, dividendos, intereses y alquileres, menos los impuestos más las transferencias publicas. Por eso un aumento de los impuestos o una disminución de las transferencias reducen la renta disponible. Y todo lo demás no varía, una renta disponible menor lleva al consumo más bajo. Por el contrario, tanto una reducción de los impuestos como un incremento de las transferencias aumentan la renta disponible. Y, si todo lo demás no varía, una renta disponible mayor lleva a un consumo más alto.

Puesto que el gobierno es en sí mismo una fuente de gasto en la economía y teniendo en cuenta que los impuestos y las transferencias pueden afectar al gasto de los consumidores y de las empresas, el gobierno puede utilizar los cambios de los impuestos y de las transferencias para desplazar la curva de demanda agregada.

1.3.Política fiscal expansiva y política fiscal contractiva

¿Por qué querría el gobierno desplazar la curva de demanda agregada? Porque desea cerrar o bien una brecha recesiva, o output gap negativo, que surge cuando la producción agregada es inferior al output potencial, o bien una brecha inflacionista, o output gap positivo, que parece cuando la producción agregada es mayor que el output potencial. Una política fiscal expansiva es una política fiscal que aumenta la demanda agregada. Esta política toma una de las tres formas siguientes:

  • Un aumento de las compras de bienes y servicios hechas por el gobierno.
  • Una reducción de los impuestos.
  • Un aumento de las transferencias.

La Ley de Recuperación y Reinversión Americana de 2009 fue una combinación de las tres:

  • Aumento directo del gasto federal y entrega de fondos a los gobiernos estatales para ayudarles a mantener el gasto.
  • Recortes de impuestos para la mayoría de las familias.
  • Aumentos de las ayudas a los desempleados.

Una política fiscal contractiva es una política fiscal que reduce la demanda agregada. Se aplica mediante:

  1. Una disminución de las compras de bienes y servicios hechas por el gobierno.
  2. Un aumento de los impuestos.
  3. Una disminución de las transferencias.

1.4.¿Puede funcionar realmente la política fiscal expansiva?

Argumentos en contra de la política fiscal:

  1. El gasto público siempre expulsa al gasto privado.
  2. El endeudamiento público siempre expulsa al gasto privado de inversión.
  3. Los déficits presupuestarios provocan una reducción del gasto privado.

A)Argumento 1: "El gasto público siempre expulsa al gasto privado"

Cuando la economía está sufriendo un bache recesivo, hay recursos desempleados y el producto, y por tanto la renta, es inferior a su nivel potencial. Una política fiscal expansiva durante estos periodos hace que trabajen los recursos desempleados y genere mayor gasto y mayor renta. De forma que el argumento de que la política fiscal expansiva siempre expulsa al gasto privado está, en principio equivocado.

B)Argumento 2: "El endeudamiento del gobierno siempre expulsa al gasto"

Cuando la economía está muy por debajo del pleno empleo, una expansión fiscal puede generar más altas, lo que a su vez, aumentará el ahorro, cualquiera que sea el tipo de interés. Este mayor volumen de ahorro permite al gobierno solicitar créditos sin que ello encarezca los tipos de interés. Este argumento, depende de si la economía está en recesión o no lo está.

C)Argumento 3: "Los déficits presupuestarios provocan una reducción del gasto privado"

Los consumidores anticipando que van a tener que pagar mayores impuestos en el futuro para sufragar la deuda actual del gobierno, reducirán su consumo actual para ahorrar dinero, este principio es conocido como la equivalencia ricardiana. Es un argumento que se utiliza para afirmar que la política fiscal expansiva no tendrá ningún efecto en la economía porque los consumidores, excesivamente previsores, neutralizarán cualquier intento expansivo del gobierno.

Además es posible demostrar que incluso con la equivalencia ricardiana, un incremento temporal del gasto público que implique la compra directa de bienes y servicios, tal como un programa de construcción de carreteras, generaría de todas las maneras un incremento a corto plazo del gasto total. Por tanto, aunque los efectos subrayados por la equivalencia ricardiana pueden reducir el impacto de la política fiscal expansiva, el argumento de que la expansión fiscal es, por ello, completamente ineficaz, no es no coherente con el comportamiento del gasto público no tienen efecto. En definitiva, no es un argumento válido en contra de la política fiscal expansiva.

1.5.Una nota de advertencia: los retardos de la política fiscal

Muchos economistas advierten de que los riesgos de las políticas de estabilización excesivamente activas, argumentando que un gobierno que trate de estabilizar la economía, con una política fiscal como una política monetaria, puede conseguir que la economía sea menos estable.

En el caso de la política fiscal, una razón fundamental para tener precaución es que hay importantes retardos temporales entre el momento en que se decide la política y el momento en que se aplica.

Debido a estos retardos, un intento de aumentar el gasto público para combatir la recesión puede tardar tanto tiempo que es posible que, cuando produzca efectos, la economía ya se haya recuperado por sí sola. De hecho el tiempo que la política fiscal tarda en hacer afecto, la brecha recesiva puede haberse convertido en la brecha inflacionista. En el caso una política fiscal expansiva empeorará las cosas en lugar de mejorarlas.

Esto significa que nunca haya que utilizar la política fiscal de forma activa.

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