1.6. El poder. La soberanía

6.1. Poder social y poder político. Institucionalización del poder

El poder es capacidad de decisión y de influencia. Para ello necesita fuerza y/o autoridad.

Tiene fuerza quien dispone de los medios necesarios para obtener el resultado pretendido. Tiene autoridad quien es reconocido como titular de un derecho a emplear esos medios. La fuerza se apoya en la superioridad física, en las armas, en la riqueza. La autoridad proviene del prestigio por la edad, por los conocimientos, por la simpatía, honestidad. Según sean las proporciones de fuerza y de autoridad estaremos ante un tipo de poder u otro.

La paulatina diferenciación y despersonalización del poder político ha llevado finalmente a su institucionalización.

Consiste ésta en la distinción entre el titular del poder, el haz de potestades, funciones y competencias en que éste se manifiesta, el sujeto ejerciente de cada una de ellas y la organización político-comunitaria.

6.2. Legitimidad

La legitimidad descansa, en última instancia, en la conformidad del poder con las creencias de los gobernados. Cuanto mayor sea la conformidad mayor legitimidad tiene el poder y menor será la fuente de conflictos. Max Weber distinguió entre legitimidad:

  • Carismática, basada en la sugestiva personalidad de quien alcanza y ejerce el poder.
  • Tradicional, basada en la consolidación histórica de las instituciones.
  • Racional, basada en el ordenamiento jurídico.

Hoy en día, en la cultura política occidental, no hay más legitimidad que la democracia.

6.3. Soberanía

Es el poder del Estado que se manifiesta como supremo en el orden interno y como independiente en el orden externo. El poder soberano que ejerció el monarca en el Estado moderno fue no sólo supremo y pleno sino absoluto, es decir no sujeto a leyes. (No hay poder sino de Dios).

Los monarcas alcanzaron la supremacía absoluta aliados con la burguesía contra el poder político nobiliario.


 

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