Regulación posterior a la crisis de 2008

Consecuentemente, después de la crisis había una clara necesidad de llevar a cabo una remodelación de la regulación bancaria. En 2010 el Congreso de EEUU promulgó una ley que representó sus esfuerzos para responder a los sucesos de los años anteriores. La Ley Dodd Frank, de protección al consumidor. Contiene cuatro elementos principales:

  1. Protección del consumidor.
  2. Regulación de los derivados.
  3. Regulación de los bancos en la sombra.
  4. Autoridad para resolver respecto a las instituciones financieras no bancarias que se enfrentan a una quiebra.

5.1.Protección del consumidor

Un factor importante de la crisis financiera fue el hecho de que muchos prestatarios aceptaban ofertas que no entendían, tales como hipotecas que eran fáciles de pagar en los dos primeros años, pero que requerían pagos mucho más altos en los siguientes años. Para limitar los abusos, la nueva ley crea una oficina especial, la Oficinas de Protección Financiera del Consumidor, dedicada a inspeccionar las practicas de las instituciones financieras y a proteger a los prestatarios.

5.2.Regulación de los derivados

Otro factor de la crisis fue la proliferación de derivados, instrumentos financieros complejos que se suponía que servirían para repartir el riesgo, pero que posiblemente se limitaban a ocultarlo. Bajo la nueva ley, la mayoría de los derivados tienen que ser comprados y vendidos en mercados abiertos y transparentes, con lo que se pretende que se limite el riesgo invisible al que se exponen los actores financieros.

5.3.Regulación de los bancos en la sombra

Las instituciones se someterán a una regulación parecida a la bancaria respecto a su capital, sus inversiones y demás cuestiones.

5.4.Autoridad para resolver

Los acontecimientos del 2008, dejaron claro que en una crisis, los gobiernos sentirían la necesidad de garantizar una amplia gama de pasivos de instituciones financieras, no solo los depósitos. A los gobiernos les dieron poder para tomar el control de las instituciones financieras que necesiten ser rescatadas de la misma forma en que ya lo hacen los bancos de depósito y las cajas de ahorro que están al borde de la quiebra. Este nuevo poder, denominado autoridad para resolver, debe considerarse como una manera de solucionar un problema que parecía gravísimo a comienzos del 2009, cuando varias instituciones financieras importantes estaban a punto de quebrar.