11.2. Tipologías políticas clásicas

2.1. Primeras formulaciones

Heródoto observó diferentes formas de organización política de griegos y bárbaros y las agrupo en tres formas correctas: monarquía, aristocracia y democracia, y otras tres incorrectas, que son las mismas anteriores cuando de corrompen.

Platón se ocupó del problema en la República y en El Político. En la República, hizo una clasificación de cinco tipos: cuatro degenerados: timocracia, oligarquía, democracia y tiranía, y uno solo correcto, la monarquía, que solo se diferenciaba por el número de personas que mandaban.

Aristóteles, enriqueció la clasificación de Platón con varias subdivisiones, teniendo en cuenta el poder y la corrección o incorrección del modelo. De las tres formas correctas, la monarquía se basa en la superior virtud de una persona; la aristocracia en la de un grupo de ellas y en la riqueza; y la democracia moderada, en el número y en la modesta generalizada. La tiranía se apoyaba en la violencia y el engaño; la oligarquía, en la riqueza solo y la democracia inmoderada, en la libertad sin freno.

La posición de Aristóteles, es un antecedente de las posiciones de Maquiavelo y, sobre todo de Montesquieu.

Polibio, trazo una teoría de las formas de Platón y de Aristóteles: en la monarquía el poder es aceptado libremente y ejercido por la razón, mientras que la tiranía se basa en la violencia y el miedo; la aristocracia es presidida por hombres justos y prudentes designados por elección; el gobierno popular moderado respeta las tradiciones y las leyes, en tanto que la oclocracia es el gobierno desordenado de la turba.

2.2. La sucesión cíclica de las formas políticas y la forma mixta de gobierno

La teoría de las formas políticas se completó con dos reflexiones: su evolución circular y la búsqueda de un gobierno mixto perfecto.

En realidad, la sucesión de formas políticas ha tenido lugar por conquista bélica, por sucesión hereditaria, por política matrimonial, etc. Hauriou, llama la atención sobre el synecismo, según el cual en ocasiones la evolución de las formas políticas ha tenido lugar mediante una operación por la que un jefe político obtiene la subordinación de otros jefes que hasta entonces eran teóricamente sus iguales y que en adelante se ponen, libre o forzadamente, con sus súbditos, al servicio de aquél. Así se formaron las ciudades antiguas, como Roma, y así se fue fraguando el Estado moderno a expensas del pluralismo feudal y estamental que le precedieron.

Los pensadores clásicos que se han ocupado de las formas políticas sostienen que éstas no sólo cambian, sino que suceden unas a otras.

Otra reflexión consistió en la búsqueda de una forma política que reuniera las excelencias de todas las formas correctas y excluyera sus vicios y riesgos.

El ideal de la forma mixta de gobierno se encuentra en Tomás de Aquino, y en los juristas y teólogos españoles de los siglos XVI y XVII.

Bosino, interesado en la soberanía única del Rey de Francia, negó la existencia y la mera posibilidad de un gobierno mixto: monarquía, aristocracia y democracia.

Hobbes no parece interesarle el problema: Leviatán puede ser eficaz lo mismo si el poder lo concentra una persona que una asamblea.

Las constituciones modernas, dice Schmitt, lo son de monarquías constitucionales o de democracias constitucionales, sin que falten aristocráticos, ya que la aristocracia es una forma mixta de gobierno, un punto medio entre la monarquía y la democracia.