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Las explicaciones ofrecidas por los hacendistas para justificar la tendencia al incremento del gasto público en las economías occidentales son muy diversas. Para explicar este crecimiento existen diversas teorías: las que analizan las fuerzas que condicionan la demanda de mayor gasto público o, si, por el contrario, se centran en un crecimiento en la oferta de la actividad pública.

La clasificación sería:

Teorías alternativas sobre el crecimiento del gasto público
Causa del crecimiento del gasto Teorías
Demanda
  • Ley de Wagner
  • Efectos desplazamiento e inspección
  • Redistribución de la renta
  • Grupos de interés
  • Ilusión fiscal
Oferta
  • Ciclo electoral
  • Comportamiento de los funcionarios
  • Ideología del partido en el poder
  • Centralización del sector público
Demanda - Oferta
  • Productividad-Precios

 4.1. Explicaciones basadas en la demanda de gasto público

Los análisis que buscan la explicación en el crecimiento del gasto público en variables que afectan a la demanda son muy variados:

  1. La ley de Wagner
    • considera que el desarrollo económico del país impulsa presiones crecientes por parte de la sociedad a favor de un aumento del gasto público, por dos tipos de razones:
      1. Las sociedades más desarrolladas son también más complejas con mayor número de conflictos entre sus miembros, lo que exige una mayor intervención del Estado en su solución.
      2. La caracterización de los bienes y servicios públicos como bienes superiores y elásticos, es decir, que la elasticidad-renta del gastos público es mayor que la unidad, y de ahí que al incrementarse la renta, el deseo de que el gasto público sea aun mayor.
  2. La teoría del efecto desplazamiento - efecto inspección
    • considera que el gasto efectivamente tiende a crecer a lo largo del tiempo, pero que en determinados períodos críticos para la sociedad (una guerra o una calamidad climática) ésta acepta un esfuerzo suplementario para afrontar las consecuencias de esa conmoción. A este incremento extraordinario del gasto se le denomina efecto desplazamiento. Una vez superadas las circunstancias excepcionales que justificaron el aumento del gasto público, la sociedad ya se ha acostumbrado al nivel de impuestos existente y acepta que la mayor recaudación se dedique a una mejora en la provisión de bienes y servicios públicos, pues los votantes consideran poco satisfactoria la calidad de los mismos (efecto inspección).
  3. Redistribución de la renta.
    • El mayor crecimiento en los gastos del sector público se debe a funciones de carácter redistributivo. Desde de la II Guerra Mundial se amplía el sufragio a sectores de renta baja, lo que sitúa al votante medio en un nivel de ingresos inferior al registrado con las fórmulas de sufragio censitario, propios del s. XIX. Así pues, los distintos grupos políticos tienden a acercarse a este estrato (medio de los votantes), con la finalidad de garantizarse la elección, de ahí que sean más sensibles a las demandas de estos grupos, a favor de gastos de redistribución.
  4. Grupos de interés.
    • La presencia de grupos de intereses poderosos como los sindicatos o las organizaciones empresariales, tienden a aumentar la demanda de aquellos gastos públicos que les benefician de un modo directo. De este modo, la sociedad ejerce una presión creciente sobre el nivel de gasto público, por vías indirectas ajenas al proceso electoral.
  5. Hipótesis de la ilusión financiera
    • Destaca cómo los demandantes de un mayor gasto público son plenamente conscientes de los beneficios que le reportarán las distintas políticas del sector público, pero consideran que los costes de las mismas se repartirán entre todos los grupos sociales, o, incluso, ni si quiera piensan en la existencia de tales costes, como algo que les afecte personalmente.

4.2. Justificaciones basadas en la oferta de gasto público

El crecimiento del gasto público en occidente se debe no tanto a la demanda expresada por los votantes o los grupos de interés, como al comportamiento de quienes ofrecen (oferta) distintos programas de gasto. Tendremos pues las siguientes hipótesis:

  1. Teoría del ciclo electoral
    • según la cual en los momentos previos a la consulta del electorado, los poderes públicos inician o aceleran programas de gasto con la finalidad de aparecer ante los votantes como buenos gestores de asuntos públicos. Que tales urgencias de última hora aumenten los costes del proyecto por encima del inicialmente presupuestado puede revestir escasa importancia, pues una vez que se ha conseguido la reelección, es posible proceder a algunos recortes en el gasto público o a un aumento de los impuestos, con la esperanza de que este maniobra se haya olvidado en el periodo que falta hasta la siguiente consulta electoral.
  2. El comportamiento de los funcionarios, analizado por Niskanen.
    • La seguridad del funcionario en su puesto de trabajo, con garantías mayores que las de cualquier asalariado, la falta de precios que permita medir la productividad, la existencia de diferentes servicios suministrados por una misma unidad administrativa y la ausencia de mecanismos sancionadores automáticos de mala gestión, acentúa más, si cabe, la tendencia a que la provisión de los bienes público requiera un volumen de recursos creciente.
  3. La ideología de los partidos políticos.
    • Si el siglo XIX se puede presentar como una oposición entre partidos conservadores y liberales, en el siglo XX observamos que, en democracias europeas, las alternativas son los partidos conservadores o democratacristianos por un lado y los socialdemócratas de otro, con partidos liberales convertidos en meros socios de coaliciones de gobierno. Tales circunstancias son relevantes en el análisis del gasto público, pues los partidos conservadores o los que extraen su política social del magisterio de la Iglesia son más proclives que los liberales a las políticas de redistribución de rentas. Por su parte, los partidos socialdemócratas han sido los grandes impulsores de políticas de gastos sociales.
  4. Descentralización del Sector Público.
    • Se ha argumentado que la propia estructura del Estado, más o menos descentralizada, puede contribuir a un crecimiento del gasto público. Esto ocurre cuando el proceso de descentralización lleva una duplicación de las funciones realizadas por el sector público, o cuando la financiación de los entes autonómicos o locales depende, sustancialmente, de la entrega de fondos por parte del poder central, pues, en tal caso, resulta fácil atribuir a otros la responsabilidad de los déficit en los que incurre la gestión propia y negociar, después, un aumento en la financiación necesaria para llevar a cabo las actividades del órgano autonómico o local. En otras circunstancias el proceso de descentralización puede colaborar en la reducción del ritmo de crecimiento del sector público.

4.3. Un enfoque basado en la interacción demanda-oferta

Productividad-Precios. Baumol ha tratado de explicar cómo la confluencia de una demanda rígida de gasto público y una oferta que se desplaza para reflejar costes crecientes, puede explicar la tendencia al crecimiento del gasto público. Si el coste salarial crece lo mismo, pero la productividad lo hace a un ritmo más bajo, el coste de provisión del servicio público aumenta, lo que se representa con el desplazamiento de la oferta hacia arriba. El sector público está suministrando un nivel inferior de servicios públicos pero está incurriendo en un mayor gasto. Este fenómeno (enfermedad de los costes de Baumol) se produce con mayor intensidad cuanto más inelástica sea la curva de demanda y cuanto mayor sea el crecimiento en los costes de la provisión de los servicios públicos.

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